CLASIFICACIÓN DE LAS REACCIONES ADVERSAS A ALIMENTOS

CLASIFICACIÓN DE LAS REACCIONES ADVERSAS A ALIMENTOS
Actualmente se considera que existe alergia alimentaria siempre que aparece una reacción inmunológica, sea ésta mediada o no por anticuerpos IgE, como respuesta a la ingesta de un determinado alimento. Existen distintas clasificaciones, siendo una de las más aceptadas la de la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI), publicada en 1995, en la que se diferencian dos grandes grupos (reacciones tóxicas y reacciones no tóxicas). La Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergia Pediátrica en su página web para familiares propone la siguiente:

TABLA 1.- CLASIFICACIÓN DE LAS REACCIONES ADVERSAS A ALIMENTOS.

Tóxica Tóxicos internos
Tóxicos externos
No tóxica No inmunológica (Intolerancia) Enzimática
Metabólica
Farmacológica
Indeterminada
Inmunológica (Alergia o hipersensibilidad) Mediada por IgE
No mediada por IgE (antes intolerancias)
Fuente: SEICAP

Esta clasificación ayuda a evitar confusiones derivadas del uso que se venía haciendo del término “intolerancia” para toda reacción en la que no se demostraba participación de los anticuerpos tipo IgE, dejándolo ahora sólo para las reacciones no tóxicas de mecanismo no inmunológico, y llamando “alergia” a toda reacción en la que participe el sistema inmunológico, sea mediante anticuerpos IgE o mediante otros mecanismos diferentes:

REACCIONES TÓXICAS: ocurrirán siempre en todos los individuos expuestos cuando la dosis sea suficientemente elevada. Los compuestos tóxicos pueden ser externos, ocasionándose durante el procesamiento de los alimentos o por contaminantes (microbios, venenos, pesticidas…), y causando toxoinfecciones alimentarias como gastroenteritis, salmonelosis, etc.; o pueden ser tóxicos internos naturales en el alimento (setas venenosas). Estas reacciones tóxicas pueden, en ocasiones, manifestarse de forma similar a las reacciones alérgicas.

REACCIONES NO TÓXICAS: dependen de la susceptibilidad individual a un cierto alimento, y sólo ocurren en una proporción pequeña de personas. Dentro de estas reacciones no tóxicas encontramos:

a) Las que no son producidas por mecanismo inmunológico o INTOLERANCIAS

La intolerancia a alimentos es una reacción adversa alimentaria en la que no se puede demostrar ninguna reacción de hipersensibilidad del sistema inmunológico. Las intolerancias más conocidas son la intolerancia a la lactosa y a la fructosa.

Puede incluir respuestas de distinto tipo:

a.1. Enzimáticas. Son intolerancias a azúcares, causadas por un déficit enzimático. Ejemplos de estas reacciones son:

La intolerancia a la lactosa, el azúcar de la leche, es una entidad muy frecuente y se produce por un déficit del enzima lactasa. Cuando la actividad de esta enzima es muy baja no se puede digerir la lactosa por lo que pasa al intestino grueso y es fermentada por las bacterias de la flora intestinal. Esto puede producir dolor abdominal, flatulencia y diarrea. La cantidad de lactosa que produce los síntomas varía según la actividad de la lactasa, por lo que algunos pacientes toleran pequeñas cantidades de alimentos con lactosa. No hay que confundirla con la alergia o enteropatía (alergia no IgE mediada) a proteínas de leche de vaca. Un alérgico a proteínas de leche de vaca podría consumir lactosa, de no ser porque ésta, al ser extraída de la leche, suele arrastrar restos de proteína láctea y puede causarle reacción alérgica. Más info: ADILAC Asociación de intolerantes a la lactosa España
La intolerancia a la fructosa se produce por la ausencia de la enzima que hidroliza la fructosa y la sacarosa. Estos azúcares están presentes en frutas y zumos o cereales. Se manifiesta clínicamente por vómitos, ictericia, aumento del tamaño del hígado, irritabilidad y en algunos casos puede manifestarse con convulsiones. Requiere una dieta sin fructosa, sacarosa y sorbitol.
a.2 Farmacológicas: se presenta en pacientes que reaccionan de forma patológica a aminas vaso activas presentes en algunos alimentos (por ejemplo la cafeína).

a.3 Metabólicas.

a.4 Indeterminadas.

b) Las que son producidas por un mecanismo inmunológico o ALERGIAS:

Se producen mediante anticuerpos o mediante células y frente a proteínas.

b.1 Mediadas por IgE. Reacciones bien definidas, producidas por acción de los anticuerpos de tipo IgE, habitualmente inmediatas a la toma del alimento, manifestadas clínicamente con síntomas cutáneos (urticaria, angioedema), respiratorios (rinoconjuntivitis, broncoespasmo), síntomas gastrointestinales agudos y anafilaxia, aunque ninguno de ellos es exclusivo de estas reacciones.

La clínica puede ser leve o muy grave y puede afectar a uno o varios sistemas u órganos a la vez.

b.2 No mediadas por IgE. Producidas por mecanismos inmunológicos que no se han definido con tanta precisión, con participación de células o anticuerpos, y a veces con participación mixta (células y anticuerpos). Provocan una respuesta retardada o crónica.

Son muy variables, no sólo de una persona a otra, sino también en su extensión y gravedad, desde cuadros que simulan una reacción sistémica hasta síntomas aislados o múltiples sobre todo digestivos y cutáneos, pero también a veces de tipo respiratorio y neurológico.

Se producen más a menudo frente a proteínas grandes, de alto peso molecular. Por ello en la alergia a PLV no IgE mediada, como alternativa a la leche, se prefieren los hidrolizados o fórmulas semi-elementales, de bajo peso molecular, a las fórmulas de soja. Además, existe mayor riesgo de desarrollar nuevas alergias no-IgE frente a otros tipos de proteínas grandes, como las que hay en la soja, el gluten, en las carnes o los pescados, en especial cuando hay una patología digestiva previa con alteración de la flora intestinal, sea debida ésta a una intolerancia o alergia recién diagnosticada, o a un cuadro agudo de gastroenteritis.

DIFERENCIAS ALERGIA A ALIMENTOS MEDIADA/NO MEDIADA POR IgE.

Las diferencias afectan sobre todo al diagnóstico, el tipo de sintomatología, evolución y tratamiento.

– Diagnóstico: en la alergia IgE mediada hay resultados anormales en las pruebas clásicas de alergia (de piel y/o análisis de sangre). En la alergia no IgE mediada estas pruebas son normales, ya que no se detecta la IgE ni en piel ni en sangre. No existe actualmente ninguna prueba científicamente avalada de uso generalizado en la práctica clínica para el diagnóstico de las reacciones no IgE mediadas a alimentos. El diagnóstico en alergia no IgE mediada a alimentos se realiza generalmente por la relación ingesta/síntomas, comprobada mediante pruebas de provocación, una vez descartada la alergia IgE en las pruebas de piel y/o sangre.

En algunos casos se realiza la prueba del parche (patch test) con alimentos, pero esta prueba se utiliza más para el diagnóstico de la dermatitis de contacto, ya que ni el método de realización, ni la interpretación de la prueba con alimentos están estandarizados para patologías distintas de la dermatitis de contacto.

Hay otros métodos diagnósticos en estudio, como el test de liberación de histamina, que por su complejidad y poca rentabilidad se suelen usar sólo en investigación. La mayoría de ellos, además, son muy inespecíficos, y su utilidad clínica no está suficientemente documentada.

NO hay evidencia ni estudios científicos que avalen la validez de los llamados “tests de intolerancia alimentaria” que ofrecen muchos laboratorios privados y que suelen medir la IgG específica a alimentos múltiples (la elevación de anticuerpos IgG específicos no indica reactividad clínica al alimento, sino más bien lo contrario), u otros que se basan en pruebas citotóxicas, como el Novo Immogenics, o el más conocido test de Alcat, también llamado “test de respuesta celular a sustancias externas”, que se basa en medir cambios en los leucocitos tras exponerlos a una serie de alimentos (se ha visto por ejemplo que los resultados del test varían de una vez a otra si se repite en el mismo paciente). Estos tests se utilizan para otras patologías además de la alergia alimentaria, como el síndrome de fatiga crónica, el colon irritable, las migrañas…

– Síntomas: la alergia no IgE mediada suele dar más síntomas digestivos y cutáneos, y más leves. La alergia IgE mediada suele dar más síntomas respiratorios, cutáneos o anafilaxia. Pero cualquiera de las dos puede dar cualquier clase de síntoma.

– Inicio de los síntomas / cantidad de alimento implicado: la alergia IgE mediada provoca síntomas inmediatos (generalmente en menos de 1 o 2 horas) y con cantidades mínimas del alimento; en la alergia no IgE mediada la cantidad de alimento que provoca síntomas suele ser mayor, y éstos tardan más en aparecer (más de dos horas tras la ingestión, y hasta días después) y pueden ser crónicos, llegando a verse afectado el estado nutricional.

– Evolución: la alergia IgE suele desaparecer más despacio que la alergia no IgE.

– Tratamiento: el tratamiento etiológico es el mismo, la evitación estricta del alimento o alimentos implicados tanto en alergia IgE como no IgE. Sin embargo, otro tratamiento que se viene haciendo desde hace pocos años, la desensibilización o inducción de tolerancia oral, sólo es posible en alergia IgE mediada.

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